La eterna exploración sobre qué es ser Mujer: Edición Florence + The Machine

Florence Welch de Florence + The Machine. Foto: Autumn de Wilde

Un lunes frío y lluvioso, en el que se suponía que tomaría las cosas con calma, pues sumado al clima invernal había una gripe reciente haciendo estragos desde la noche anterior, me vi entre el desvelo y la congestión, abriendo Youtube: me encontré con el video de la nueva canción de Florence + The Machine: King. Y con él, la oportunidad de turno para preguntarme de nuevo qué significa ser mujer.

A partir de allí se desencadenaron horas no tan calmadas de investigación y cuestionamientos sobre ser mujer, sobre dedicarse al arte y las ambiciones que se desprenden de esos lugares. Porque si algo representa la creatividad artística es su poder cuestionador y la búsqueda de perspectivas diferentes para comprender(nos). 

No creo que sea casualidad que esto haya pasado una semana antes de la conmemoración del día internacional de la mujer. Esta fecha suele ser contradictoria porque mientras unas la celebran, otras denuncian las injusticias y crímenes de género que aun ocurren el todo el mundo, yo me inclino por las dos. Acabándose además de aprobar la despenalización del aborto hasta la semana 24 en Colombia, esta conversación es todavía más relevante.

Se ha avanzado en la visibilización de problemáticas, en medidas más justas para las mujeres y la conquista de su autonomía, gracias al trabajo de ellas y organizaciones feministas, y eso tiene su valor particular en Latinoamérica donde tenemos años de retraso en conversaciones sobre igualdad de género y derechos humanos. 

La eterna exploración de la feminidad 

Aunque existe una mayor conciencia sobre el machismo, la misoginia, la desigualdad y la violencia de género, el feminismo sigue siendo un debate contradictorio para mí porque la propia definición de mujer a veces me incomoda, dependiendo de las formas y el momento de vida que esté atravesando. 

Me irritan cada vez más las etiquetas aunque comprendo su función, me empiezan a saturar los mensajes de empoderamiento femenino que se quedan en frases prefabricadas vacías, en las definiciones de ser mujer que parecen tener muy buenas intenciones pero que terminan por ser contradictorias, mientras continúan tratando de definir unas formas específicas de vivir el género. 

La canción de Florence resonó en mí desde su primera frase: “We argue in the kitchen about whether to have children” (discutimos en la cocina sobre si tener hijos). A mis 33 años de mujer soltera sin hijos esta línea es un recordatorio de lo que la sociedad espera de mí, aunque no tenga planes de procrear y eso no me quite el sueño, sigue pesando en mí la posibilidad del arrepentimiento, que cuando miro con lupa tiene que ver más con ideas preconcebidas gracias a mi educación conservadora y católica, que con mis deseos más genuinos. 

Entre tantos avances y vivir en un momento histórico para las mujeres que desafiamos estereotipos alineados con el sistema patriarcal, todavía existe la expectativa generalizada del papel que la mujer debe ejercer en la sociedad, de la magnitud de la ambición que debe tener para considerarse “aceptable” (cómoda). 

No dejo de volver a este tema porque sigo descifrándolo, sigo definiendo quién soy como ser humano sí, pero también como mujer cansada de la presión a veces autoimpuesta por el machismo y la misoginia normalizada. 

Sigo reflexionando, casi a diario, sobre lo que significa mi género para la construcción de un mundo más justo y mejor. Sobre cómo puedo vivir de una forma más auténtica y alineada con los valores que son importantes para mí, más allá de mi propia identidad. Me pregunto qué significa la feminidad para mí, me interesa explorar temas como la maternidad y el matrimonio en mis propios términos, cuestionarlo todo cuanto me permito. Ha sido agotador pero también ha valido toda la pena. Aquí lo que escribí hace dos años.

Florence y el cuestionamiento femenino

Esta canción fue como abrir otra puerta de la misma casa que habitan otras mujeres artistas que han dialogado antes sobre la creación y la ambición (artística o no) femenina, la insatisfacción y la búsqueda de la verdad personal. Esta es entonces, otra lección del pop, que es, como ya he escrito antes, mi forma favorita de educarme, desafiar lo que con los años va alejándose de mi esencia (aunque haya sido aprendido desde la niñez), tomando ideas para entender y redefinir la vida.

Es un ejercicio que parece no agotarse porque como dice Florence: “But a woman is a changeling / Always shifting shape / Just when you think you have it figured out / Something new begins to take” (Pero una mujer es cambiante / Siempre cambiando de forma / Justo cuando crees que lo tienes resuelto / Algo nuevo comienza), estamos cambiando y cuando creemos que la tenemos clara llega algo nuevo a apoderarse del status quo

El concepto cambia, por el momento histórico y social sí, pero también porque cada una de nosotras cambia, porque no soy la misma de ayer, sigo aprendiendo y esa es la “definición” que más me gusta de mujer: desafiar nuestra programación histórica, educativa y familiar cuando la incomodidad ya es imposible de ignorar, porque cuando probamos así sea una gota de lo que se siente ser mucho más de lo que nos dijeron que debíamos ser, ya no hay vuelta atrás. 

Qué es ser mujer para mí y para ti (?)

Para mí ser mujer es una exploración que no termina, es amasar toda la diversidad de historias posible para ir mejorando mi propia receta del pastel. Ser mujer es entender algo muy profundo, algo que está en la raíz, incluso debajo de lo que llamamos esencia. Es un llamado a entender que existen muchas versiones de mí y eso está bien. 

Ser mujer es también ser consciente de mis privilegios y entender que otras mujeres no los tienen, saber que hay mujeres diferentes: que se ven de muchas maneras, con variados tonos de piel, orígenes y cuerpos, que hablan de otras maneras, se visten, piensan y dedican a otros oficios. 

Para mí ser mujer es una conversación íntima, que se cuestiona constantemente lo que se cree, que toma y contrasta las experiencias de otras mujeres como evidencia de todas las posibilidades de feminidad que existen. Y especialmente, en este momento de mi vida, ser mujer es sentirme afortunada y agradecida por otras mujeres, entenderme sin etiquetas, conocerme cada vez mejor, verme a mí misma en mis propios términos y celebrar cada paso que doy hacia una existencia más auténtica. Más honesta. Más justa para todas. Más feliz. Más yo. 

Autor: Sofía Elena Álvarez

Creadora. Alma Caribe. Periodista

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