Lo que me digo para empezar a escribir (de nuevo)

101 Marzo

Desde pequeña he tenido una necesidad de comunicarme. Siendo una niña me recuerdo frente al espejo con el cepillo del pelo en la mano como si fuese mi micrófono, hablando con mi reflejo como si fuera una audiencia esperando que le contara algo. 

A medida que iba creciendo fui moviéndome por estilos, formatos y necesidades, dependiendo de mis influencias del momento. Cuentos, canciones, guiones de películas de terror, diarios, artículos, discursos y ensayos. 

Siempre sentía que tenía algo que decir y no recuerdo ningún bloqueo, pienso en esos días como procesos naturales en los que no había presiones más allá de los dilemas existenciales de la adolescencia, que nada tenían que ver con escribir bien o no. 

Hoy empiezo a escribir de nuevo sin saber bien adónde voy, guiada otra vez por la necesidad, pero ahora luchando con los miedos, las distracciones y la procastinación. En qué momento se volvió tan grande el temor a no agradar, a ser aburrida o irrelevante, cuando antes lo importante era expresarme, con la suerte de que me escuchaban y conectaban conmigo, sin redes sociales, blogs o whatsapp. 

Hoy el proceso de empezar a escribir vuelve siendo necesario para mí, como una salida y una terapia, como mi amor al mundo, como mi forma de retribuir y de conectar otra vez. De sentirme poderosa haciendo lo que mejor sé hacer. Como experimento y plan de supervivencia.

Mis últimos años se han caracterizado por pensar mucho y hacer poco (salvo por el trabajo asalariado), me quedo tratando de perfeccionar cosas antes de hacerlas, como si no fuera algo que se va construyendo en el proceso, ensuciándose las manos y arriesgándose a romper en mil pedazos. 

No quiero sentirme más insegura y si lo hago que sea al menos porque me atreví a exponerme, a ser vulnerable, a intentarlo y arriesgarme a fallar. Quiero volver a sentirme eso que todos me dicen que soy pero que parezco ser la única que no se cree. 

Quiero volver a escribir sobre lo que me apasiona desde siempre: el cine, la música y el amor. También sobre las nuevas conversaciones que me invaden: feminismo, café y lugares. No temer al rechazo, no hacerle tanto caso al ego, no esperar tanto sino hacer más. 

A partir de hoy estoy dispuesta a escribir como ejercicio diario, a mostrarme y a ver hacia dónde me lleva empezar a escribir de nuevo, a recordar lo que se siente terminar un texto y sacarlo a la luz. Los nervios que también vengan, la crítica y el deseo. 

Receta personalizada para empezar a escribir

  1. No pensarlo mucho porque probablemente nunca se alinean las estrellas, el clima y el estado de ánimo (de hecho es muy probable que Mercurio esté retrógrado).
  2. Anota todas las ideas que lleguen en cualquier momento, esas sí puedes macerarlas y darles vueltas hasta que se geste esa joyita en la que se convierten los pensamientos random de miércoles. 
  3. Lee mucho. 
  4. Mira el contenido de gente que te inspire un montón: en Instagram, Youtube, libros, fotos, en personajes de películas, en tu oficina, en tu país de origen, en tu nuevo país o en el de paso. 
  5. Sal un rato a caminar, observa todo con conciencia, recuerda lo inspirador que es mirar con asombro y buscar una historia en cada esquina, inventarla.
  6. Arma el display con tu libreta más bonita, ese bolígrafo que te encanta, la música que te hace sentir en mood estoy-escribiendo-una-obra-maestra y la bebida de tu preferencia. 
  7. Empieza a escribir sin miedo a la incoherencia, sin expectativas y con honestidad. 

Ponle nombre a lo que estás haciendo, cuéntale a tu gente cercana lo que estás escribiendo y creando, hazlo real y créetelo. Respíralo, saboréalo y siéntelo. 

Autor: Sofía Elena Álvarez

Creadora. Alma Caribe. Periodista

4 pensamientos

  1. …dejo a un lado «a papá» (los segundos que me toma esto)…y dejando pasar por un tamiz (no sé si de ojos, corazón, respiración…) pienso y digo: 1. Que nombre tan bueno: soficcional; 2. Que suaves los tonos del librero y el logo…; 3. La «Receta» es más universal de lo que crees y por tanto valiosísima; y 4. Se resume en mi mente una frase que trae a cuestas una palabra: «…lo que mejor se hacer» y CONVICCIÓN…volvió papá…y te sigue!

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  2. …dejo a un lado «a papá» (los segundos que me toma esto)…y como pasando por un tamiz (no se si de ojos o respiración) pienso: 1. Que buen nombre: soficcional; 2. Suaves tonos del librero y el logo…excelente! ; 3. La «Receta» más universal de lo que piensas y por tanto valiosísima…y 4. Una frase que trae a cuestas una palabra: «…lo que mejor se hacer» y CONVICCIÓN…regresa papá…y te sigue.

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